“Ni pacto de silencio ni censura, son mentiras las informaciones que han generado algunos medios de comunicación”, dijo la jefa de Gobierno, Clara Brugada, al rechazar que haya planteado acuerdos con la prensa tras la polémica generada por sus declaraciones de un día antes sobre el papel de la nota roja en la percepción de inseguridad.

Desde el embarcadero de Cuemanco, en Xochimilco, este 4 de febrero la morenista negó haber solicitado un “pacto de silencio” y frente a reporteros y camarógrafos acusó a “algunos” medios de haber difundido información falsa: “Todos ustedes estuvieron presentes y en ningún momento hablamos de eso”. 

La dirigente local sostuvo que en la Ciudad de México “hay plenas libertades y derechos” y que “no hay censura ni persecución por ejercer la labor periodística”.

Sin embargo, centró su posicionamiento en cuestionar la cobertura informativa y en acusar prácticas de desinformación. “Lo que no es legítimo es mentir, es desinformar como cuando se dice que yo pedí un pacto de silencio”, dijo, y preguntó: “¿Qué hay detrás de esto que repitieron al unísono varios medios de comunicación?”. 

Aunque reconoció que los medios de comunicación “tienen una función histórica” como críticos del poder político y aseguró que esa labor “se respeta”, la jefa de Gobierno estableció un límite al señalar que “una cosa distinta es que los medios de comunicación se conviertan en agentes difusores de mentiras o de desinformación”, lo que —según dijo— la llevó a salir a aclarar públicamente sus declaraciones. 

En ese marco, Brugada planteó la necesidad de revisar la relación entre la prensa y el gobierno capitalino: “Sí necesitamos un diálogo, necesitamos un diálogo abierto sobre la función social de los medios de comunicación, sobre la ética periodística y también sobre la relación entre los medios y el gobierno”.

Para lo anterior, invitó a participar a especialistas, académicos y organismos de la sociedad civil. 

La mandataria añadió: “La Cuarta Transformación rompió de tajo la manera como se relacionaban los medios de comunicación y los gobiernos, así que ahora que traten a través de una mentira empezar a exponer separaciones, divisiones de nuestro movimiento, no se vale”.

Las declaraciones de este martes se produjeron un día después de que la jefa de Gobierno atribuyó a la cobertura de la nota roja el aumento en la percepción de inseguridad reportado por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En una conferencia sobre resultados económicos, Brugada sostuvo que la percepción ciudadana no refleja la evolución de los indicadores delictivos y afirmó: “Una cosa es la percepción y otra cosa es la realidad, las denuncias y cómo vamos”. 

En esa intervención, la mandataria señaló que, de acuerdo con la propia ENSU, más del 60% de las personas entrevistadas se informa sobre seguridad pública a través de noticieros de televisión y sostuvo que la exposición cotidiana a información sobre violencia influye directamente en la manera en que la población evalúa la seguridad.

“Si estas preguntas que hace la encuesta del INEGI se hacen en un ambiente en donde todos los días los medios de comunicación hablan sobre los temas de inseguridad, la percepción que se genera en la ciudadanía, pues es esa”, dijo.

A partir de ese planteamiento, Brugada responsabilizó a la cobertura mediática —en particular a la nota roja— de incidir en el aumento de la percepción negativa, sin vincular los resultados de la encuesta con la política de seguridad de su administración. 

Al cerrar su intervención en Xochimilco, la jefa de Gobierno reiteró su rechazo a cualquier intento de control informativo. “Así que ni pactos de silencio ni censura en la Ciudad de México. ¡Y bienvenido el debate! Eso sí, no se vale estar difundiendo o… haciendo una mentira de lo que no se dijo”.