La propagación del gusano barrenador del ganado continúa generando impactos económicos relevantes para la ganadería mexicana, aun cuando las autoridades sanitarias reportan una reducción en el número de casos activos al inicio de 2026. El brote ha afectado el estatus sanitario del país y ha limitado el acceso al mercado de exportación, con efectos directos en los ingresos de los productores.
De acuerdo con el informe técnico más reciente del Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas (GCMA), el número acumulado de casos asciende a 13,217, concentrados principalmente en Chiapas, Oaxaca y Veracruz; esta distribución regional ha incidido en el cierre de la frontera comercial para el ganado mexicano, lo que ha derivado en pérdidas estimadas en 1,300 millones de dólares en divisas y en la retención de más de un millón de cabezas que no han podido colocarse en el mercado externo.
“La saturación de la oferta en el mercado interno ha presionado los precios a la baja. Mientras una cabeza de ganado destinada a exportación se comercializa en alrededor de 1,200 dólares, en el mercado nacional el precio se ha reducido a cerca de 900 dólares, lo que ha modificado los márgenes de los engordadores y ha limitado la capacidad de recuperación del sector”, detalló Juan Carlos Anaya, director general de GCMA.
La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) ha señalado que, pese al impacto económico, existen avances en la contención sanitaria. Al 7 de enero de 2026, los casos activos se ubicaron en 492, lo que representa una reducción de 57% frente al máximo registrado en diciembre.
La dependencia informó que esta tendencia responde a una estrategia basada en la liberación de moscas estériles y a la inspección de millones de animales. Según Agricultura, estas acciones buscan “frenar la propagación del gusano barrenador y restablecer el control sanitario en las zonas afectadas”.
El alcance del problema no se ha limitado al ámbito pecuario. Las autoridades sanitarias también han confirmado la presencia de 101 casos en humanos, lo que ha reforzado la necesidad de mantener medidas de vigilancia epidemiológica.
Cabe recordar que parte de las acciones que el Gobierno federal ha planteado es la construcción de una planta de producción de moscas estériles en Metapa, Chiapas, con la expectativa de duplicar la capacidad actual.
En ese sentido, la Sader indicó que el proyecto “permitirá alcanzar una producción semanal de 200 millones de ejemplares durante el primer semestre del año”.
