El presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy nombró al director de inteligencia militar del país como nuevo jefe del Estado Mayor, una medida que se produce mientras Estados Unidos encabeza un esfuerzo diplomático para poner fin a la invasión rusa, que casi llega a su cuarto año.
Al anunciar el nombramiento del general Kyrylo Budanov, Zelenskyy afirmó que Ucrania debe centrarse en temas de seguridad, desarrollando sus fuerzas de defensa y seguridad, así como en las conversaciones de paz, áreas supervisadas por la oficina del presidente.
Zelenskyy destituyó a su anterior jefe del Estado Mayor, Andrii Yermak, después de que funcionarios anticorrupción comenzaran a investigar presuntos actos de ilegalidad en el sector energético.
Budanov, de 39 años es una de las figuras de tiempos de guerra más reconocibles y populares del país. Dirigió la agencia de inteligencia militar de Ucrania, conocida por su acrónimo GUR, desde 2020.
Siendo un funcionario de inteligencia militar de carrera, se abrió paso a través del sistema de defensa tras la anexión ilegal de Crimea por parte de Rusia en 2014. También participó en operaciones especiales y misiones de inteligencia vinculadas con la lucha contra fuerzas separatistas respaldadas por Moscú en el este de Ucrania antes de la invasión a gran escala, iniciada en febrero de 2022. Según informes, resultó herido en una de tales operaciones.
Desde la invasión, Budanov se ha convertido en un rostro prominente del esfuerzo de inteligencia de Kiev y ha aparecido periódicamente en entrevistas y sesiones informativas en las que se combina la emisión de señales estratégicas con la presión psicológica sobre Moscú. Ha advertido frecuentemente sobre las intenciones a largo plazo de Rusia hacia Ucrania y la región, al tiempo que presenta la guerra como una lucha existencial por la condición de Estado del país.
Bajo el liderazgo de Budanov, el GUR expandió su huella operativa, coordinando operaciones de inteligencia, sabotaje, y especiales con el objetivo de degradar las capacidades militares rusas más allá de la línea del frente. Las autoridades ucranianas le han atribuido a la inteligencia militar las operaciones contra estructuras de comando, centros logísticos infraestructura energética y activos navales de Rusia, que incluyen ataques en lo profundo del territorio ruso y áreas ocupadas.
Su nombramiento para dirigir la oficina del presidente constituye un cambio inusual al colocar a un jefe de inteligencia en el centro de la coordinación política y diplomática de Ucrania. Zelenskyy ha enmarcado la medida como parte de un esfuerzo más amplio para aumentar el enfoque en seguridad, desarrollo de defensa y diplomacia.
“Kyrylo cuenta con experiencia especializada en estas áreas y con la fuerza suficiente para obtener resultados”, afirmó el mandatario, que nombró al director del Servicio de Inteligencia Extranjera Oleh Ivashchenko para reemplazar a Budanov como director del GUR.
Budanov dijo en Telegram que su nuevo puesto es “un honor y una responsabilidad, en un momento histórico para Ucrania, para centrarse en aspectos de importancia crítica para la seguridad estratégica del Estado”.
Ihor Reiterovych, experto en política que reside en Kiev, observó que Budanov ha participado en las conversaciones con Estados Unidos y “se adaptará mucho más naturalmente al contexto general” de las negociaciones.
“A hola diferencia de Yermak, tiene la experiencia en el campo y ha trabajado en un puesto relevante”, afirmó el experto y añadió que el GUR también ha tenido ciertos contactos con Rusia en temas como el intercambio de prisioneros.
Las autoridades rusas dijeron el viernes que el número de fallecidos en un ataque con drones ucranianos que, según sostienen, alcanzó un café en una aldea ocupada por Rusia en la región de Jersón ascendió a 27 personas. Kiev niega haber atacado objetivos civiles.
Svetlana Petrenko, portavoz del Comité de Investigación, la principal agencia de investigación penal de Rusia, indicó en un comunicado que un ataque con aviones no tripulados a un café y hotel en la aldea de Khorly, donde al menos 100 civiles celebraban la víspera de Año Nuevo, se cobró la vida de 27 personas, entre las que había dos menores. Otras 31, incluyendo cinco menores, fueron hospitalizadas con heridas.
Un portavoz del Estado Mayor de Ucrania, Dmytro Lykhovii, negó haber atacado a la población civil. Dijo el jueves a la cadena pública ucraniana Suspilne que sus tropas “respetan las normas del derecho internacional humanitario” y “realizan ataques exclusivamente contra objetivos militares rusos, instalaciones del sector energético y de combustible ruso, y otros objetivos legítimos”.
Lykhovii afirmó que Rusia ha recurrido repetidamente a la desinformación y a declaraciones falsas para interrumpir las negociaciones de paz en curso.
The Associated Press no pudo verificar de manera independiente las afirmaciones sobre el ataque.
Steve Witkoff, enviado especial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el miércoles que él, el secretario de Estado Marco Rubio y el yerno y asesor de Trump, Jared Kushner, mantuvieron una “llamada productiva” con los asesores de seguridad nacional de Reino Unido, Francia, Alemania y Ucrania “para discutir el avance de los próximos pasos en el proceso de paz europeo”.
Los esfuerzos de Estados Unidos enfrentaron un nuevo obstáculo a principios de la semana, cuando Moscú dijo que endurecería su postura negociadora tras lo que calificó como un ataque con drones de largo alcance contra una residencia del presidente ruso, Vladímir Putin, en el noroeste de Rusia el lunes por la mañana.
Kiev ha negado haber atacado la residencia de Putin, diciendo que la afirmación rusa era un ardid para hacer descarrilar las negociaciones.
En su discurso de Año Nuevo, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, afirmó que el acuerdo de paz estaba “listo al 90%”, pero advirtió que el 10% restante —que presuntamente incluye puntos claves como los reclamos territoriales—, “determinará el destino de la paz, el destino de Ucrania y Europa, y cómo vivirá la gente”.
En otras partes de Ucrania, Rusia atacó el viernes un área residencial de Járkiv con dos misiles, escribió Zelenskyy en su página de Telegram, y agregó que las fuerzas de Moscú “continúan los asesinatos, a pesar de todos los esfuerzos del mundo, y sobre todo de Estados Unidos, en el proceso diplomático”.
Al menos 19 personas en la ciudad oriental resultaron heridas, entre ellas, un bebé de seis meses, dijo el jefe de la administración regional, Oleh Syniehubov.
En las primeras horas del viernes, Rusia lanzó durante la noche lo que las autoridades locales calificaron como “uno de los ataques con drones más masivos” en Zaporiyia. Al menos nueve aviones no tripulados alcanzaron la ciudad y causaron daños en docenas de edificios residenciales y otra infraestructura civil, indicó el jefe de la administración regional, Ivan Fedorov, en un mensaje en Telegram el viernes. No se registraron víctimas, añadió.
En total, Rusia disparó 116 drones de largo alcance sobre el país vecino durante la noche, dijo la Fuerza Aérea de Ucrania, de los cuales 86 fueron interceptados y 27 alcanzaron sus objetivos.
El Ministerio de Defensa ruso reportó el viernes que sus defensas antiaéreas interceptaron 64 drones ucranianos durante la noche en múltiples regiones rusas.
La ciudad rusa de Belgorod fue alcanzada por un misil ucraniano, según el gobernador regional Vyacheslav Gladkov. Dos mujeres fueron hospitalizadas tras el ataque, que rompió ventanas y dañó una instalación comercial no especificada y varios automóviles en la región que limita con Ucrania, afirmó.
