En presencia de una ralentización del mercado laboral y una menor confianza del público comprador, el consumo privado efectuado por las familias mexicanas en enero pasado se contrajo 0.3% mensual y 0.9% interanual, hilando, en ambas mediciones, dos caídas consecutivas.
Este resultado, reportado este jueves por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), fue peor que lo que se anticipaba, ya que el 19 de marzo pasado, el Indicador Oportuno del Consumo Privado de la propia institución, apuntaba a una variación mensual nula en enero y a un alza de 0.8% anual.
El retroceso mensual de enero reflejó las caídas de 0.4% en el consumo de bienes nacionales y de 0.1% en el de bienes importados, que no pudieron ser compensadas por la leve mejora de 0.2% en el consumo de servicios.
En la comparación interanual, el mayor lastre fue el consumo de bienes importados, que cayó 5.4%, mientras que el de bienes nacionales cayó 0.8 por ciento. El gasto en servicios, a su vez, subió 1.3 por ciento.
En enero, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reportó la generación de 73,167 empleos formales, cifra 32.9% inferior a la de enero del 2024 y que dejó todavía un largo trecho por recorrer para recuperar las más de 405,000 plazas estacionales que se perdieron en diciembre.
Paralelamente, la confianza del consumidor también tuvo mellas. Del índice del Inegi que la mide se desprende que hiló tres meses con descensos mensuales, al caer 0.4 puntos, y registró una caída de la misma magnitud en términos anuales, siendo la primera en este comparativo desde diciembre del 2022.
Entre el 2023 y el 2024 el consumo se desaceleró, pues su crecimiento pasó 4.3% a 2.8 por ciento.