México un país sin crisis económica a pesar de la gran cantidad de pobres

MÉXICO, D.F., 14DICIEMBRE2012.- Agustín Carstens, presidente del Banco de México, y Luis Videgaray, secretario de Hacienda, durante la "Primera sesión de trabajo SHCP-BANXICO para el desarrollo de las reformas conducentes a la modernización del sistema financiero". FOTO: ADOLFO VLADIMIR /CUARTOSCURO.COM

Por Víctor Barrera

Por increíble que parezca, porque las cifras que ofrece el gobierno federal no coinciden con la realidad, México atraviesa por una crisis económica casi similar a la que se vivió a finales de 1994 y que mostró niveles de inflación por arriba del 100 por ciento.

Es cierto que la inflación actual no alcanza ni siquiera los dos dígitos, palabra que utilizan los economistas para manifestar que México se mantiene en el rango de entre 1 y 9 por ciento, y apenas se registran inflaciones arriba del 2.50 por ciento, que en papel deberán mostrar una economía sana, con una moneda con poder adquisitivo y sobre todo una sociedad que no carezca de nada, pero esto no sucede.

El sector laboral mantiene un salario de entre 76 y 140 pesos diarios, que mensualmente es insuficiente para comprar por lo menos los productos de la canasta básica, que hoy solo se cuenta en número de 16 , mientras que en la década de los 70 estos se elevaban por arriba de 100 productos, lo que deja claro que la economía familiar se encuentra en franca crisis, que una familia integrada por lo menos de cuatro miembros, no alcanzan a cubrir sus necesidades básicas, como son alimentos, educación, transporte, servicios y vivienda, y que para satisfacer estas necesidades deben por lo menos tres miembros de la familia aportar sus ingresos salariales.

Otro indicativo de la crisis económica que atraviesa el país y por ende millones de mexicanos, y que insistimos los funcionarios federales se niegan a ver, es el alto número de personas que no tiene un trabajo remunerado de manera legal, es decir, que una empresa le entregue un salario cada quincena o semana y que este acompañado por las prestaciones que por ley se establecen, esto es, un seguro social, un fondo para la vivienda y ahora un fondo para su retiro; al contrario de esto observamos cómo cada día se establecen más negocios de los llamados informales, que van desde la venta de cualquier producto en la vía pública o arriba del transporte público, hasta los negocios que se establece en las cocheras de las casas o al interior de las viviendas, empleos que son la salvación económica de las familias, pero también que representa una contradicción en su economía familiar, porque al no estar manifestadas legalmente estos empleos no pagan impuestos, recursos que se generan a las arcas de los municipios, delegaciones y estados  respecto a los servicios públicos y los que se generan para hacienda a nivel federal, dando como resultado que no hayan recursos suficientes para ofrecer los servicios como el alumbrado público, seguridad, vialidades sin baches, transporte publico adecuado, suministro de agua y recolección de basura, convirtiendo a las ciudades, municipios y delegaciones en zonas de caos.

Así la crisis económica se traduce en una inseguridad pública por falta de elementos policiacos, la creación de pequeños grupos delincuenciales dedicadas al chantaje, rapto asalto y asesinato, una población con carencia de medicamentos por la falta de recursos para comprarlos, dando como resultado un sociedad con obesidad y enfermedades crónicas por la falta de la ingesta de alimentos sanos, y por último la crisis económica deja funcionarios que observan cómo se manejan grandes cantidades de dinero en las arcas municipales, estatales y federales que van directamente a los bolsillos de los alcaldes, delegados, gobernadores y funcionarios federales de alta jerarquía y que no dan explicación alguna por el manejo de esos recursos y les permiten seguir viendo a un México sin crisis a pesar de que cuando salen de sus casas en cada esquina observan a limpia parabrisas, jóvenes cirqueros callejeros, vendedores de chiclets, agua, dulces y cualquier otra cosa que se pueda vender, ancianos en esquinas mendigando apoyo, muchos puestos informales que obstruyen la circulación en banquetas y debajo de ellas , pero como en sus autos estos funcionarios van cómodos es por eso que niegan que exista crisis en el país, y es cierto no la hay para ellos, la crisis es para los de afuera.

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